Los vuelos semanales desde Venezuela hacia destinos internacionales se redujeron un 24,7% luego de que el Gobierno revocara las concesiones de operación a seis aerolíneas que, días antes, ya habían cancelado temporalmente sus rutas tras una alerta emitida por Estados Unidos en medio del despliegue militar en el Caribe. Según cifras del sector privado compartidas con la agencia EFE, el país pasó de 105 a 79 vuelos internacionales por semana, profundizando su crisis de conectividad.
Las compañías afectadas por la medida son Iberia, TAP, Turkish Airlines, Avianca, Latam Colombia y Gol. Una fuente consultada por EFE afirmó que Venezuela perdió “toda la conectividad” con Europa, debido a la salida de dos aerolíneas europeas y una euroasiática, además de tres sudamericanas. La decisión se mantiene vigente pese a la petición de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) —que agrupa a más de 300 aerolíneas— para reconsiderarla.
Conectividad limitada
Los destinos que se mantienen operativos desde Venezuela incluyen México (Santa Lucía y Cancún), Colombia (Bogotá), Panamá, Perú (Lima), Curazao, Cuba (La Habana), San Vicente y las Granadinas y Barbados. La aerolínea estatal Conviasa continúa ofreciendo vuelos a China (Cantón), Rusia (Moscú y San Petersburgo) y Varadero, Cuba.
También siguen en operación Wingo, Satena, Copa y Boliviana de Aviación, junto con las aerolíneas venezolanas Rutaca, Laser, Estelar y Venezolana de Aviación.
En cuanto a Air Europa y Plus Ultra —que también cancelaron vuelos recientemente— aún no se confirma si perderán sus permisos para operar en el país.
Reacciones inmediatas
Tras la revocación de concesiones, Avianca anunció este viernes la suspensión de la venta y operación de vuelos hacia y desde Venezuela. La aerolínea expresó su esperanza de que la situación “evolucione favorablemente” para retomar operaciones cuando las condiciones lo permitan.
Por su parte, Air Europa informó la cancelación de dos vuelos programados para este martes entre Madrid y Caracas, alegando “motivos ajenos” a la empresa.
La crisis que desencadenó todo
El 21 de noviembre, cinco días después de que Estados Unidos confirmara la entrada del portaaviones USS Gerald R. Ford al Caribe, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una alerta instando a extremar precauciones al sobrevolar Venezuela y el sur del Caribe, al considerar la zona como “potencialmente peligrosa”.
A raíz de esa advertencia, se produjo una cancelación en cadena de vuelos internacionales, reforzada por una recomendación de Enaire —el gestor de navegación aérea de España— de evitar sobrevolar Venezuela hasta el 1 de diciembre, tras un análisis de riesgos realizado por la AESA.
El Gobierno venezolano dio entonces un plazo de 48 horas a las aerolíneas para reanudar sus operaciones bajo amenaza de cancelar permisos, fecha que venció el 26 de noviembre. Casi doce horas después del plazo, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) anunció oficialmente el fin de las concesiones, acusando a las aerolíneas de “sumarse a acciones de terrorismo de Estado promovido por Estados Unidos”.
Un nuevo golpe a la conectividad aérea
La cancelación definitiva de estas seis rutas representa un duro impacto para un país que ya contaba con una oferta limitada de vuelos directos. Aunque la conectividad había mostrado cierta mejora después de la pandemia, las cifras siguen muy lejos del nivel alcanzado hace una década.
En 2013, Venezuela tenía 352 frecuencias aéreas internacionales por semana, el pico más alto en su historia reciente. Para 2019, esa cifra había caído a apenas 100 vuelos, debido al retiro progresivo de aerolíneas por dificultades para repatriar fondos y por la contracción del mercado, según la Asociación de Líneas Aéreas en Venezuela (ALAV).
Comparado con ese año de auge, el país registra hoy un desplome del 77,5% en su oferta de vuelos internacionales, una caída que vuelve a profundizarse tras la más reciente decisión gubernamental.

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