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La discusión se centró en la fecha del 25 de noviembre, día que se conmemora el asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, María Teresa y Minerva), quienes lucharon por la democracia en el país. Sin embargo, el análisis sociopolítico de Uceta señaló que, como cada año, la conmemoración se traduce en «más de lo mismo,» incluyendo publicaciones en redes sociales y actividades, sin que se trabaje «a fondo» contra el problema.
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La comunicadora enfatizó que el problema estructural que conlleva la violencia contra la mujer constantemente en la República Dominicana no se está trabajando de la manera que debe de trabajarse para tratar de erradicarla.
Norisbel Uceta hizo referencia a declaraciones recientes de la ministra de la Mujer, Mayra Jiménez, quien resaltó una reducción del 16% en comparación con el año anterior, un logro que, si bien es una estadística relevante, la analista del programa cuestionó. Argumentó que esta baja no necesariamente constituye un logro atribuible a las políticas públicas implementadas desde el Ministerio de la Mujer.
El comentario de Uceta concluyó con una exhortación clara a que se implementen políticas públicas que verdaderamente busquen educar.

El 25 de noviembre de 1960, Minerva, Patria y María Teresa Mirabal fueron encontradas sin vida dentro de un jeep en un barranco de la carretera de Salcedo. El régimen de Rafael Leónidas Trujillo intentó presentar el hecho como un accidente de tránsito, un intento desesperado por encubrir lo que pronto sería evidente: se trató de un asesinato político.
Las tres hermanas, conocidas como Las Mariposas, habían sido perseguidas, encarceladas y vigiladas por su participación en el Movimiento 14 de Junio, una organización clandestina que buscaba el derrocamiento de la dictadura y la restauración de las libertades en el país. Su activismo las convirtió en un objetivo directo del régimen.
El asesinato de las Mirabal generó una ola de indignación nacional e internacional. Su muerte expuso, una vez más, la brutalidad del régimen y profundizó la crisis interna del trujillato, debilitado ya por sanciones internacionales, divisiones internas y el cansancio de más de tres décadas de represión.
Para muchos historiadores, la ejecución de las hermanas fue uno de los golpes definitivos que pavimentaron el camino hacia el ajusticiamiento del dictador el 30 de mayo de 1961.
En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, activistas de la región eligieron el 25 de noviembre como día para denunciar la violencia machista, tomando como símbolo la lucha y el sacrificio de las hermanas Mirabal.
Doce años después, en 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, reconociendo la problemática como una violación a los derechos humanos.
Y en 1999, oficialmente, la ONU estableció el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, elevando la memoria de las Mirabal al escenario mundial.
Hoy, más de seis décadas después del crimen, las hermanas Mirabal siguen representando resistencia, dignidad y memoria histórica. En República Dominicana, su imagen forma parte del tejido cultural y educativo; en el mundo, su nombre inspira campañas, leyes, marchas y movimientos contra la violencia de género.
Cada 25 de noviembre, el planeta recuerda que la lucha de Las Mariposas no quedó atrapada en la dictadura: trascendió para convertirse en un llamado universal a proteger la vida de las mujeres y a romper el silencio frente a cualquier forma de violencia.
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