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«Acabo de reunirme con el presidente. Recomiendo la prohibición total de viajes a todos los países que han estado inundando nuestra nación de asesinos, sanguijuelas y adictos a las prestaciones sociales», escribió Noem en un mensaje en la red social X.
«Nuestros antepasados construyeron esta nación con sangre, sudor y un amor inquebrantable por la libertad, no para que invasores extranjeros masacren a nuestros héroes, agoten nuestros impuestos ganados con tanto esfuerzo o nos arrebaten los beneficios que les debemos a los estadounidenses. No los queremos. A ni uno de ellos», concluye el mensaje de la secretaria de Seguridad Nacional.
La publicación de Noem llega después de que un inmigrante afgano disparara la semana pasada en Washington a dos miembros de la Guardia Nacional, uno de los cuales falleció.
A raíz del ataque, el propio Trump anunció que las solicitudes de asilo quedan congeladas hasta que se endurezcan los estándares para revisar cada petición y que ha paralizado todos los trámites migratorios para ciudadanos afganos, incluidos aquellos que habían trabajado con las fuerzas estadounidenses.
También ha amenazado con bloquear «permanentemente” la inmigración desde lo que ha calificado como “países del Tercer Mundo”, aunque sin especificar de cuáles serían estos estados.
En junio pasado, el Gobierno Trump aprobó una prohibición total de viaje que afecta a ciudadanos de Afganistán, Birmania, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Haití, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, además de una suspensión parcial de visados para personas de Burundi, Cuba, Laos, Sierra Leona, Togo, Turkmenistán y Venezuela.
]]>«Ante el acelerado cambio en el entorno de seguridad en diversos ámbitos», dijo el portavoz del Gobierno japonés, Minou Kihara, la formación ha «decidido empezar a debatir la revisión de los tres documentos (de seguridad) durante el próximo año para responder adecuadamente».
El eje central del debate, que arranca en pleno pico de tensión con China a causa de Taiwán, se encuentra en la revisión de los tres principios fundamentales que el Ejecutivo japonés ha mantenido desde la posguerra en materia atómica militar: no poseer, producir ni permitir la introducción de armas nucleares en su territorio.
También se abordará una actualización del objetivo del gasto nacional en defensa, así como el uso de aeronaves no tripuladas, el desarrollo de capacidades de misiles de largo alcance y la adquisición de un submarino de propulsión nuclear, el punto que requeriría la reforma de los mencionados principios.
Está previsto que de estas deliberaciones surjan una serie de propuestas que serán planteadas la próxima primavera, con el objetivo de que la revisión tenga lugar a finales de 2026.
Japón revisó por última vez su estrategia de seguridad nacional a largo plazo y estos documentos en 2022, cuando emprendió un giro sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial al contemplar su mayor rearme desde entonces y capacidades de contraataque inéditas.
El grupo de debate está liderado por el exministro de Defensa Itsunori Onodera, actual jefe del comité de investigación del PLD.
Cuando ascendió al poder el mes pasado, Takaichi se comprometió a adelantar en dos años, hasta el fin el próximo marzo del año fiscal actual de 2025, el objetivo del país de aumentar el gasto en defensa hasta el 2 % del producto interior bruto (PIB) nacional, en línea con las potencias de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Japón no forma parte del organismo, pero mantiene importantes vínculos con él y muchos de sus miembros.
Aunque no existe información oficial confirmada al respecto, medios locales han señalado que Estados Unidos, aliado clave del archipiélago, estaría presionando para que elevara la cifra hasta el 3,5 % del PIB.
Japón lleva años percibiendo un entorno de seguridad más complejo que considera que se ha agravado con el acercamiento entre Rusia y Corea del Norte, la principal amenaza regional.
Takaichi es heredera ideológica del asesinado ex primer ministro Shinzo Abe, y se ha mostrado comprometida para continuar la reforma constitucional con el fin de aumentar sus capacidades de defensa.
Abe fue el impulsor hace una década de la reforma de la Carta Magna pacifista nipona para reconocer el principio de la «defensa colectiva», que la propia Takaichi invocó recientemente en el Parlamento para justificar una potencial intervención militar ante un ataque a Taiwán, desatando una crisis diplomática con Pekín.
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