El hallazgo de un artefacto explosivo improvisado durante una protesta en Nueva York encendió las alarmas de las autoridades y provocó un despliegue policial de gran escala en el Upper East Side de Manhattan.
La policía mantiene bajo custodia a dos personas vinculadas al incidente, mientras continúan las investigaciones para esclarecer todos los detalles del suceso y determinar si existen más implicados o dispositivos peligrosos en la zona.
La Policía de Nueva York confirmó que el objeto arrojado durante la manifestación antiislámica no era un artefacto inofensivo.
Según el análisis preliminar, se trataba de un dispositivo capaz de causar lesiones graves o incluso la muerte.
El escuadrón antibombas determinó que el explosivo contenía tuercas, pernos y tornillos, además de una “mecha de aficionado”, lo que incrementó el riesgo para los presentes y motivó la rápida intervención de las fuerzas de seguridad.
Durante el evento denominado “Detengan la toma islámica de la ciudad de Nueva York”, convocado por el activista de extrema derecha Jake Lang frente a la residencia del alcalde de Manhattan, la asistencia fue limitada en comparación con la multitud de contramanifestantes.
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Uno de estos últimos lanzó el artefacto hacia el grupo, lo que provocó el despliegue policial inmediato y el inicio de una investigación en profundidad.
En cuanto a los hechos concretos, la comisionada de policía, Jessica Tisch, detalló que el dispositivo se extinguió a escasos metros de los agentes presentes y que, además, al individuo que lo arrojó se le entregó un segundo explosivo, aunque este último cayó al suelo sin activarse.
La policía mantiene bajo custodia a dos personas, consideradas clave en el enfrentamiento del sábado, mientras los cargos formales continúan en proceso de formulación.
Las autoridades colaboran estrechamente con la fiscalía federal y el FBI para avanzar en las pesquisas y esclarecer todas las responsabilidades.
Medidas de seguridad y nuevos hallazgos en la zona
Horas después del incidente principal, la policía localizó un segundo artefacto sospechoso dentro de un vehículo estacionado en la avenida East End, entre las calles 81 y 82.
El descubrimiento motivó el cierre preventivo de varias calles y la evacuación de edificios cercanos, mientras el escuadrón antibombas retiraba el dispositivo de manera segura.
En paralelo, una persona identificada con la protesta liderada por Lang fue arrestada tras presuntamente rociar gas pimienta a los contramanifestantes.
La policía le imputó cargos por imprudencia temeraria, agresión y posesión ilegal de sustancias peligrosas, ampliando el número de detenidos relacionados con los hechos.
La policía de Nueva York confirmó que el artefacto lanzado era un explosivo improvisado, lo que obligó a un despliegue urgente de las fuerzas de seguridad y a la detención de al menos dos personas.
Las investigaciones siguen abiertas para determinar si existen más dispositivos o implicados, y para establecer la motivación y planificación detrás del ataque.
Reacciones y antecedentes de los protagonistas
El activista Jake Lang, organizador de la protesta, cuenta con antecedentes penales: fue acusado de agredir a un oficial con un bate de béisbol y de participar en los disturbios del 6 de enero en el Capitolio.
Lang fue beneficiado por una medida de clemencia otorgada por el expresidente Donald Trump y recientemente anunció su candidatura al Senado de Estados Unidos por Florida.
En un episodio anterior este año, Lang encabezó una manifestación en Minneapolis en apoyo a la política migratoria de Trump, donde los contramanifestantes dispersaron rápidamente el acto.
Estos antecedentes refuerzan la atención mediática y policial sobre sus actividades y las protestas que convoca.
El alcalde de Manhattan, Zohran Mamdani, condenó cualquier forma de violencia en el contexto de las protestas. “La violencia en una protesta nunca es aceptable”, afirmó Mamdani, calificando como “criminal y reprensible” el intento de emplear artefactos explosivos para causar daño.
El funcionario aseguró que este tipo de acciones contradicen los valores que defiende la ciudad y enfatizó la importancia de preservar el derecho a la manifestación pacífica.
Investigación en curso y respuesta institucional
La policía neoyorquina mantiene activa la investigación sobre la posible existencia de otros dispositivos y la implicación de más personas en los hechos.
Las fuerzas del orden trabajan en coordinación con el FBI y la fiscalía federal para esclarecer el caso y determinar las medidas judiciales correspondientes.
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El uso de artefactos explosivos improvisados en el contexto de manifestaciones representa una preocupación creciente para las autoridades de Nueva York, que han reforzado los protocolos de seguridad en eventos públicos.
Por el momento, la prioridad se centra en garantizar la protección de los residentes y en evitar que incidentes similares se repitan en futuras protestas, mientras la investigación sigue su curso y se esperan nuevos avances en los próximos días.
Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en deultimominuto.net por Redacción De Último Minuto.


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